Juan Salvador Avilés Ochoa
El Casino de Mocorito fue una institución que congregó a los personajes más importantes del Porfiriato en el antiguo Distrito de Mocorito. Este comprendía, geográficamente, lo que hoy son los municipios de Angostura, Salvador Alvarado y desde luego el actual Mocorito. Este grupo de personajes tuvieron gran influencia en el desarrollo del Distrito, fueron los principales actores de la vida política, económica y social de la época.
Mocorito vivió su época de oro en la prosperidad porfiriana, tuvo un crecimiento económico, tal vez el más importante de su historia, ya que durante la primera década del siglo XX, el Distrito fue uno de los más importantes del estado.
En aquel tiempo, Mocorito tenía un periódico, Voz del Norte y dos hoteles: el Hotel de las Diligencias (con su palenque de gallos) y el Hotel Inzunza. Mocorito contaba con un comercio mucho muy importante en el cual estaban representadas las empresas extranjeras que tenían su asiento en Mazatlán y en Culiacán. Era centro importante de varias zonas mineras: de El Magistral, del Potrero Mining Company y del Palmarito Mining Company, que estaban en el Palmarito de la sierra. Incluso, por aquí circulaban las diligencias ya que pasaban los dos caminos que cruzaban el estado de Sinaloa.
En los primeros seis años del siglo XX, se construyeron de ladrillo y mezcla más de cien viviendas. La propiedad se duplicó y en ocasiones su valor se triplicó en dicho período. Mocorito fue proveedor de innumerables poblaciones de la costa y de algunos minerales de Badiraguato, Sinaloa y Chihuahua, ya que a menos de dos leguas se había establecido una negociación minera llamada “El Palmarito Mining Company.”
Muy cerca, rumbo a Boca de Arroyo, estaba la fábrica de azúcar Tres Hermanos, en donde existían grandes fábricas de panocha y de mezcal; en Pericos y en La Providencia, desfibradoras de maguey. Además se vivía en la idea de que el tren Sud Pacífico pasaría por la villa, lo que vendría a consolidarla como uno de los puntos más importantes de Sinaloa.
El Casino de Mocorito estaba ubicado en la esquina que formaban las calles hoy Francisco I. Madero, esquina con Morelos, contra-esquina de la plazuela. En ese lugar, actualmente existen locales comerciales y a pesar del paso de los años, conserva rasgos arquitectónicos que denotan buen gusto y la calidad de la construcción.
La mesa directiva electa por los socios, en el año de 1906, quedó integrada de la siguiente manera: Presidente, Manuel J. Esquer; Vicepresidente, Dr. Enrique González Martínez; 1er. vocal, Adolfo Avilés; 2do. vocal, Miguel Moreno; 3er. vocal, Serapio López; tesorero, Aurelio M. Delgado y secretario, profesor Sabas de la Mora.
El Dr. Enrique González Martínez fue Prefecto político por mucho tiempo, del mismo modo que Serapio López. Aurelio M. Delgado era dueño de una empresa comercial muy importante. José Sabas de la Mora era el editor del periódico Voz del Norte y además director de la escuela primaria que hoy lleva su nombre.
En febrero de 1906, fueron admitidos como socios contribuyentes los ingenieros, Benjamín Buches, Manuel Elenes Gaxiola, Ángel Güemes y Macario Riveros; este último a petición de Miguel Moreno.
El Prefecto del Distrito, en esa época, era don Antonio Echavarría, socio del Casino y quien construyó la casa en donde actualmente vive el Dr. Vargas. Antonio Echavarria fue Prefecto político durante los primeros cinco años de la primera década del siglo XX.
También los miembros del Casino, Miguel Moreno y Manuel J. Esquer, fungieron como Presidente y Vicepresidente respectivamente, del H. Ayuntamiento del Distrito. Otro de los principales socios de esa época, ya lo decía, fue el doctor Enrique González Martínez, quien posteriormente, mientras vivió aquí, sería electo diputado federal suplente por el primer distrito electoral del estado de Chihuahua.
El 10 de noviembre de 1906, el Dr. Enrique González Martínez, sustituyó en el cargo de Prefecto del Distrito a don Antonio Echavarría después de casi cinco años de permanecer en el puesto, dejando éste una importante obra material, pero sobretodo logrando hacer reinar la paz y la concordia en esta villa, antes sumamente dividida.
El Dr. Enrique González Martínez, relata en algunas publicaciones de la revista Arte, que él llegó a Mocorito, para hacerse cargo de la prefectura, porque en ese entonces había dos familias que constantemente se estaban disputando el poder. Y, como suele suceder, un tercero en discordia ocupó el poder.
En 1907, para regidores del Ayuntamiento del Distrito, presentaron sus candidaturas los señores Manuel J. Esquer, Pedro Inzunza, Serapio López, Antonio Echavarria y Aurelio M. Delgado, todos socios del Casino, y logrando desde luego, sus propósitos. Es decir, los socios del Casino eran activos participantes en el comercio y en el gobierno del Distrito; en todos lados participaban. En noviembre de 1906, el señor Francisco Belguin, gerente de la negociación minera, Palmarito Mining Company, es admitido también como nuevo socio del Casino.
La mesa directiva de 1907 estaba conformada por el doctor Enrique González Martínez, Serapio López, Aurelio M. Delgado, Adolfo Avilés, Gabriel Valdez, José Sabas de la Mora y Manuel J. Esquer. Es decir volvemos a encontrar los mismos nombres, pues se pasaban los cargos y puestos unos a otros, como de vez en cuando suele suceder todavía. El último de los mencionados, fue nombrado presidente del Ayuntamiento del Distrito.
En los confortables salones del Casino, además del juego de billar y de las cartas, se podían disfrutar de los mejores vinos, cervezas y cigarros de moda, como las cervezas Pacífico de Mazatlán, Carta Blanca y Salvator de Monterrey, Águila y Reina Blanca, de Hermosillo y cigarros Gloria, los únicos engargolados con papel canela, trigo y catalán.
El 6 de enero de 1908, se efectúo el cambio de mesa directiva, quedando como Presidente, Serapio López; Vicepresidente, Adolfo Avilés; 1er. vocal, Antonio Echavarria; 2do. vocal, Enrique González Martínez; 3er. vocal, Aurelio M. Delgado; Secretario, José Sabas de la Mora y Tesorero Emiliano Villalpando. Siempre los mismos, sólo se cambiaban de un lugar a otro en las posiciones de la mesa directiva del Casino de Mocorito y también del Ayuntamiento del Distrito.
Para finales de ese mismo mes, fueron admitidos como socios contribuyentes los señores Enrique Moreno, quien posteriormente sería magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; profesor José S. Conde; Sixto Osuna, que era ayudante del Prefecto Político y que fue un poeta que llegó desde Villa Unión, de los más importantes de la época. También fue admitido, Fabián M. Elizondo, quien llegó a Mocorito y ocupó el cargo de Tesorero, recomendado, ni más ni menos que por Álvaro Obregón.
El Casino poseía también una importante biblioteca, ya que, por reglamento, los socios debían aportar volúmenes a la misma. En ella se podían encontrar textos como Historia Universal de Dreux, seis tomos; Cirano de Veryerac, de Mendoza; obras completas de Víctor Hugo; La Señorita del Quinto Piso, por Paul de Coc; Las Vírgenes a medias, por Ruiz López; Amor a oscuras, por Samacois; Sin Madre, de Col Why; Pruebas de Amor, por Lujan; Las medias bordadas, por Pregot; Diccionario Industrial, seis tomos; cuatro tomos de Zootecnia; Felicidad, de Zolá, entre otros.
En este lugar se celebraron reuniones de todo tipo, se formaban patronatos de carnaval, juntas de mejoras materiales, juntas patrióticas, además de reuniones políticas en donde se decidían todos los destinos del Distrito y en donde los protagonistas eran los socios del Casino.
Se efectuaron algunas reuniones sociales dignas de antología, como la realizada el 24 de diciembre de 1906 que quedó registrada en la edición del periódico Voz del Norte, del miércoles 26 de diciembre y cuya crónica refleja el esplendor y la prosperidad del porfiriato en Mocorito. Este es un párrafo del texto publicado, alusivo a esa fiesta: “La mesa presentaba un elegante aspecto y se destacaban los artísticos bunquets, menús impresos sobre elegantes tarjetas realzadas que decían así: Cena en obsequio de los señores: Dr. Enrique González Martínez y Antonio Echavarria, Mocorito 24 de diciembre de 1906.”
Este evento
fue obsequiado al Dr. Enrique González Martínez al llegar a la
prefectura del Distrito y como despedida del mismo Antonio Echevarria. La nota
continúa: “El aperitivo: coktail Champagne y ostiones frescos,
sopa de ostiones en leche, macarrones a la italiana, guachinango en aceite,
langosta en mayonesa, bacalao a la vizcaína, perdices con champiñones,
pavo al horno, mole poblano, pastel, dulce y café. Entretenimientos:
aceite sevillanas, salchichón de León y queso. Vinos: Jerez solera
1810, jerez amontillado, vino blanco Chablis, vino blanco Aut Sauterne, vino
tinto Ponte Canet, vino tinto Chau Bel Air, vino tinto S. Emilion, champagne
viuda de Clicquet.”